Aquel aguerrido y orgulloso caballero, se había jurado a sí mismo que jamás bajaría su cabeza ante nada. Se tenía en tan alta estima, que pasó toda su vida sin permitir que nadie lograra alzar su mirada por encima de la suya. “No había ser digno de ese honor” se decía, “Y si eso me lleva a la muerte, moriré con la cabeza bien alta”.
Y realmente así fue. La muerte le llegó mientras cabalgaba, al golpear contra una rama su cabeza ya llena de innumerables cicatrices y chichones…
Ramón…
El Pequeño Cuento de… “El Caballero Que Nunca Bajó la Cabeza”…
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