Llevaba ya tiempo mirando aquella misteriosa esquina. Me preguntaba qué es lo que habría detrás. Era un deseo creciente el asomarme y ver qué era lo que escondía. Y lo fue tanto que finalmente decidí acercarme. Di mi último paso y levanté la vista. Pude ver que se escondía detrás de aquella misteriosa esquina. Nuestras miradas se cruzaron en un instante y me dijo: “¿Tú tampoco te habías atrevido a asomarte hasta hoy?”.

Ramón…

El Pequeño Cuento de… La Misteriosa Esquina…
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